Jugando al poker con éxito en casinos online


Cuando comenzamos a jugar al poker en un casino online, tendemos a creer que el resultado del juego siempre dependerá de la mejor mano que podamos formar. Esta es una visión tremendamente simplista y reducida del poker, y generalmente es fruto del escaso conocimiento respecto al gran abanico de estrategias que los jugadores pueden adoptar para hacerse con el bote de apuestas de la mesa. El poker levanta pasiones en todas partes del mundo debido a que el jugador siempre depende de sí mismo: aunque el reparto de cartas sea negativo para nosotros, el jugador siempre tiene espacio para la acción y puede terminar ganando la partida según se suceden las rondas. Al contrario que en otros juegos de casino, como el blackjack o las máquinas tragaperras, la casa de apuestas no cuenta con una cierta ventaja con la que protegerse de nuestra habilidad, por lo que no tendremos que gastar nuestro tiempo e intentar superarla y podremos concentrarnos en mejorar como jugadores.

Lo primero que un jugador principiante de poker Texas Hold 'Em debe aprender es a gestionar con inteligencia el bankroll. Este es, ni más ni menos, que el dinero con el que contamos para jugar al poker. Un jugador que está dispuesto a ir con todo desde las primeras manos y que tiende a gastar toda su inversión en varias partidas, termina por abandonar la práctica del poker muy pronto. Esto se relaciona directamente con el tilt, es decir, la habilidad que tenemos para controlar nuestras emociones y no llevar a cabo decisiones que podría estar controladas por impulsos. En definitiva, los tres consejos básicos de todo nuevo jugador de poker son: conocer bien las manos, gestionar el bankroll y controlar las emociones.

La forma más fácil de aprender a gestionar el bankroll es reduciendo el riesgo de nuestras apuestas, y para ello es imprescindible aprovecharse de las ofertas y promociones de nuestro casino online. Bet365 pone a nuestra disposición una serie de ventajas para nuevos jugadores tales como ingresos de dinero gratuitos, tickets de torneo o bonus de bienvenida. En el caso de estos últimos, nos beneficia introducir la mayor cantidad de dinero posible en nuestro primer ingreso para obtener el reintegro de un cierto porcentaje de nuestro dinero. Si introducimos 50 euros y tenemos la posibilidad de obtener un bono de bienvenida al 100%, nuestra cuenta contará con 100 euros y el riesgo a la hora de perder nuestras primeras partidas será mucho menor. Para obtener un bonus de bienvenida tan sólo tendremos que registrarnos en Bet365. Durante nuestro registro, se nos puede pedir que introduzcamos un código bonus bet365. Este código va destinado a mejorar aún más el tamaño de nuestro bonus, pero no es imprescindible introducirlo para disfrutar del bonus estándar de Bet365. Si aún así deseamos obtenerlo, debemos saber que se puede encontrar en diversas páginas de Internet sobre el mundo del juego.

Al igual que es importante controlar las emociones, también lo es controlar el modo en que jugamos nuestras manos de peor calidad. Muchas veces, una mala racha nos lleva a jugar de forma agresiva manos que no merecen la pena, con el objetivo de que suene la flauta y nos llevemos el bote aleatoriamente. Este tipo de estrategias difícilmente funcionan, ya que disparan el factor de azar del juego. Serían el equivalente de contestar un examen tipo test con respuestas aleatorias, y en todos los casos, la probabilidad estará en nuestra contra.



Ocurre lo mismo con los faroles: al principio, debido a nuestros prejuicios sobre el juego, la perspectiva que más nos emociona es la de colar una mentira al resto de jugadores. Lo cierto es que, a nivel profesional, los faroles se usan de forma muy moderada y en botes pequeños: de esta manera, a pesar de que el bote no es considerable, el riesgo tampoco lo es. El jugador principiante tiende a lanzar un farol a cada momento en el que se siente confuso, y los jugadores de nivel medio y experto saben olfatear ese miedo a la perfección. De esta manera, quizá nuestra perspectiva cambie completamente si nos concentramos durante nuestras primeras partidas en detectar los faroles del resto de jugadores. No nos concentremos tan sólo en las cartas. Intentemos pensar como lo haría otro jugador, y aprendamos de ellos.

Si sospechamos que otro jugador está llevando a cabo un farol, es interesante pensar en qué tipo de mano puede tener nuestro rival basándonos en las cartas que ya están sobre la mesa. En ocasiones, nos encontraremos ante una decisión polarizada: o tiene una mano absolutamente inútil, o cuenta con una mano extraordinaria como una escalera real o de color. Utilicemos las matemáticas: ¿Cuál es la probabilidad de que esto suceda? Siendo realistas, siempre será muy escasa, pero no podemos subestimar la aleatoriedad de la baraja. No nos guiemos por las manos que ya han salido en la partida, porque estas no determinan en absoluto las manos futuras. El factor que determinará nuestra decisión debe ser la lectura de la actitud del jugador: en el caso del póker en un casino online, podemos fijarnos en sus comentarios a través del chat, en su juego en anteriores manos o en el tiempo que tarda en realizar sus decisiones.

La mejor estrategia para enmascarar nuestra posible inexperiencia en el poker es la estrategia tight-agresiva. En el caso de que seamos jugadores nerviosos o lentos decisiones, este completo sistema nos ayudará a adoptar la disciplina necesaria para jugar al poker con la mayor efectividad. Lo primero que un jugador tight hace es no jugar todas sus manos: esta es una perspectiva que asusta a muchos jugadores que temen perder dinero por culpa de su inactividad. El jugador tight es consciente de que hay manos mediocres que no merece la pena jugar, y por eso se espera a que la suerte en el reparto esté de su lado. No podemos emocionarnos por contar con una simple carta fuerte y llegar hasta el final de la mano siempre. Para el jugador tight, un 50% de probabilidades de perder no merece su tiempo.

El jugador tight-agresivo, por lo tanto, se reserva para atacar con fuerza en sus mejores manos, pero tampoco tiene miedo de subir la apuesta y ganar el control de la partida. Si nos limitamos a seguir el ritmo que marcan el resto de jugadores, daremos la sensación de que somos manejables. Por lo tanto, el jugador tight-agresivo basa su juego en probabilidades y se sienta ajustar al realismo de la partida en todo lo posible. Como podemos ver, dejar de actuar de forma impredecible y aleatoria es lo que más ayuda al jugador principiante...y la actitud que más le cuesta abandonar al jugador novato.



Esto nos lleva a nuestro último punto, pero no menos importante: cómo sacar el máximo rendimiento a nuestras buenas manos, y aprovechar las malas manos del contrario conduciéndole a cometer errores. Este es el punto central del poker, y podemos decir casi con total seguridad que todas las estrategias giran alrededor de este concepto. Sabemos que la mejor estrategia para el momento en que se cuenta con una mano inferior es retirarse. Cuando contamos con una mano excelente, nuestro objetivo con respecto al resto de jugadores es el contrario: intentar que se mantengan el mayor tiempo posible dentro de la jugada para que se vean obligados a subir la apuesta con el objetivo de que, una vez que ganemos, nos llevemos el mayor bote posible.

De ahí que no podamos emocionarnos cada vez que contemos con una buena mano. Si nuestro rival lanza un farol, debemos llevarle a un callejón sin salida en el que se vea obligado a subir la apuesta constantemente hasta el showdown. De esta manera, podemos optar por subir muy poco a poco la apuesta. En estos casos, a veces resulta muy peligroso llevar nosotros la batuta, por lo que podemos dejar que el rival suba la apuesta y limitarnos a hacer check para que crea que nuestra mano es mediocre. Por supuesto, también existe una gran diferencia entre jugar de forma conservadora (slowplay) y agresiva. El slowplay también es una técnica muy recomendable para los principiantes, pero que puede explotarnos en la cara: de esta manera aumentaremos la probabilidad de que los jugadores, debido al bajo riesgo de nuestras apuestas, se sumen constantemente a la jugada y terminen mostrando manos de buena calidad. En el caso de que contemos con una buena mano, lo más recomendable es que lleguemos intactos a las etapas finales de la mano para que el riesgo sea inexistente y podamos sacar el máximo rendimiento posible a nuestras apuestas.